Volverás a sentir como el alba golpea suavemente tu despertar.
Volverás a sentir que sol llama a tu puerta y te brinda la oportunidad de un nuevo día.
Volverás a sentir la brisa que entreabre el cristal de esa ventana por la que dejas escapar los sueños.
Volverás a sentir aquellos deseos que brotan de tu corazón.
Volverás a sentir el cosquilleo del que siente que merece la pena levantarse de la cama.
Volverás a sentir el agua fresca en tu rostro, y el pelo alborotado tras una noche de ensoñaciones variopintas.
Volverás a sentir la duda al vestirte de corto o de largo, de color o en blanco y negro, de etiqueta o apostar por la comodidad.
Volverás a sentir el bullicio que se agolpa a cada paso que das en medio de una calle atestada de personas que van de un lado a otro, sin aparente destino.
Volverás a sentir las prisas, los nervios, la intranquilidad, el desasosiego, la decepción, el cansancio y el aburrimiento.
Volverás a sentir las carcajadas que duelen en el estómago, la risa tonta, la mirada perdida en algún punto infinito del horizonte, los paseos por el parque a media tarde.
Volverás a sentir el infortunio, la desesperación, el llanto, el dolor físico y mental.
Volverás a sentir las caídas, los tropiezos, los malentendidos, las caras largas, los enfados y las broncas.
Volverás a sentir las palabras malsonantes, las críticas y los odiosos semblantes agrios.
Volverás a sentir los abrazos, las caricias, los besos robados, los besos pedidos, los besos tiernos, los besos apasionados, los besos vírgenes y los besos perversos.
Volverás a sentir el sabor dulce, el sabor amargo, el sabor de las cosas bien hechas, y el mal sabor que rezuma tras un fracaso.
Volverás a sentir el atardecer y como el sol se esconde.
Volverás a sentir la llegada de la noche y su idilio impertérrito con la luna.
Volverás a sentir frío.
Volverás a sentir calor.
Volverás a sentir el latido de tu corazón ante lo que sucede a tu alrededor.
Volverás a sentir cansancio, y tus ojos cerrados se convertirán en el marco de la fantasía y de los sueños que están por venir.
Volverás a sentir que las horas pasan y los minutos corren.
Volverás a sentir que los segundos transcurren mucho más deprisa de lo que pensabas a priori.
Volverás a sentir. Si.
Volverás a sentir que la vida es tu destino, y tu destino será vivir.
Porque, a pesar de todo, ¿verdad que merece la pena…?
Por todo ésto y por muchas otras cosas, VOLVERÁS A SENTIR…
Y yo te esperaré para susurrarte palabras, versos y confesiones en aquel lugar donde el viento susurra palabras.

Sé bienvenido una vez más…
Gracias por compartir de nuevo este pequeño salto de calidad que he pretendido darle al blog.
Espero y deseo que te haya gustado el nuevo diseño.
Te ruego que, si te apetece, te suscribas en el formulario que encontrarás en parte inferior de la página. Así no te perderás nada de lo que vaya publicándose en este lugar que tu y yo compartimos.
Nos vemos muy pronto de nuevo.
Gracias!!!
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