Tal vez solamente sea
aquel que despierta a tu lado
en días de fría soledad,
bajo unas sábanas que
olvidaron que un día tu y yo
fuimos algo más que
compañeros de momentos.
Tal vez hayas olvidado
que en tu infierno
fui llama que avivó
tus cenizas olvidadas,
y que te guardo un beso
que a diario vuela
a ese cielo que un día
cruzamos juntos
mientras atardecía.
Tal vez pienses
en la cotidianidad de tus días
que desvaneció mi calor
por ti,
pero tu universo se sostiene
en tus manos,
aunque a ti te sustenten
unos hilos
que en silencio hilvano
y que ahora asemejan estar
rotos e invisibles.
Tal vez recuerdes
mientras te miras en ese espejo
que el tiempo te brinda,
que un corazón fuerte
por tus miedos latía,
y por tus logros conseguía
ser el único que tus pasos
continuaba,
y aunque sombrío
y algo caduco
permanece en el candil,
aunque no logres escuchar
la cadencia de su ritmo.
Tal vez quieras pensar
que llevo demasiado equipaje
para estar avizor de tus desvelos,
y aunque mi espalda resuene dolorida
y mis manos agrieten
sus líneas de vivir,
sigo siendo el que porta
tus caídas y el que engrandece
tus conquistas.
Tal vez insistas en observar
con ojos nublados
una parte de mi que
brotó incontenible,
pero se trata de soñar despierto
y buscar en la lejanía
aquel sustento merecido
de alguien que divaga ser
aquella figura de plomo
que no atrevió a mostrar
en adolescencia.
Tal vez puedas sentir que olvidé
vivirte,
que olvidé buscarte,
que olvidé quererte,
que olvidé sentirte.
Pero te amé en el recuerdo,
te quiero en el lapso que ahora cumple,
y te adoraré en lo que la vida
traerá bajo el brazo.
Mejor, peor, o todo lo contrario.
Y aunque todo pudiera ser
mejorado,
me quedo con la promesa
de amor
sellada un día nublado
en un verano ardiente
tiempo atrás,
donde tu y yo
jugamos a ser
una única realidad.

Si te apetece compartir...Tweet about this on Twitter0Share on Facebook52Pin on Pinterest3Share on Google+0Email this to someone