MUCHO POR VIVIR

 

Golpea en mi ventana
un nuevo amanecer,
cristalino y bello
como mis ojos desgastados
en el espejo de la mañana.
Me afano en retocar
la ansiedad que bordea
mis labios agrietados,
porque siento
que sigo siendo vida
un día más.
Perfilo esa mirada
que antaño derretía
y que ahora, en calma,
retoma esa intensidad
que nunca acabó presa
de las cenizas y la hoguera.
Visto mi cuerpo
de ilusiones,
sueños y desvelos,
fieles acompañantes
de una complicidad vital
que se arriesga conmigo
en otro viaje al infinito.
Calzo mis pies de color,
pues demasiado gris
apuró a corresponderme
volteando el papel
que interpretaba
en aquella función
que me atropelló
una jornada de rutina
y malvivir.
Respiro hondo
y camino entre el gentío.
Soy una más.
No percibo la diferencia
que revolotea alrededor.
Porque ahora sé
que no sabía.
Ahora aprendo
lo que vivir en el horizonte
supone cuando no envuelves
tu caminar
entre algodones de azúcar.
Porque aún puedo ser yo.
Aún, puedo seguir siendo yo.
Con esa mirada perdida
y mis torpezas al hablar,
con esas lágrimas que
aparecen sin más
y que parecen esconder
esos miedos que acechan,
pero que ya no producen
efecto en mi corazón.
Porque soy yo
esa mujer.
Porque lo soy,
también por ti.
Porque hoy soy yo.
Y mañana también seré.
Porque a pesar de todo,
me queda mucho por vivir…

 

Este es mi pequeña aportación a la lucha diaria de tantas y tantas mujeres. Para las que no pudieron, para las que están en la brecha, para las que lo estarán. Coraje y corazón.

#DíaInternacionalContraElCancerDeMama #SúmateAlRosa #CáncerDeMama

 

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