Deja que fluya la libertad y
el sentir que une destinos
lejanos de infinitos retos
y cánticos de laudes,
que arrulle entre lágrimas
y sollozos la razón
que estalla al acariciar
la esencia que desborda
el aroma de tu piel.

Deja que el temor escape
de madrugada
escondido entre juegos
de cama y sonrisas
envueltas en osadía
y atrevimiento,
entre soltura y voluntad,
albedrío y capricho.

Y será el suspiro
el que embriague
de luz,
y serán los besos
quienes surquen
el paso del tiempo.

Vida que disfrazas
la levedad humana
haciéndola palidecer
pasa de largo
sin tormento
y permíteme ser
palabra e incienso,
altar y cáliz de vino
nuevo,
sueño y amanecer,
ocaso y crepúsculo,
órdago y oración.

Y renaceremos
orto y aurora,
alborada y clamor
de viento en la ventana,
paseo vespertino
de sal y limón,
adoradores en silencio
e ilusionistas de
acto con aroma
de eternidad.

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